Las tres papas en caída libre

Arquímides Farías, julio de 2017

Entre los venezolanismos populares están las frases «meterse una papa» o «papear» en relación al acto de comer, de alimentarse. Preocupado, como lo estamos la mayoría de los venezolanos por «meternos las tres papas diarias», el pensamiento discurre de forma reiterada sobre este tema de la alimentación. En el caso del Observatorio Venezolano de Tierras, Ambiente y Pobreza Rural la producción de alimentos y la pobreza son temas de especial interés.
Hurgando en las noticias del último mes (julio de 2017), las que seleccionamos para el timeline de nuestra cuenta twitter @OVTierras, me llamó poderosamente la atención un tema. Varios artículos de prensa hacen referencia a la caída de la producción agrícola o la imposibilidad de sembrar diversos rubros en el país. Y pensé ¿este fenómeno podría ser producto de una circunstancia particular, una coyuntura crítica, un accidente en el devenir de la patria? O ¿si, por el contrario, fuese una tendencia marcada en el tiempo?
La curiosidad me vuelca a indagar en algunas páginas con datos, que me permiten hacer mis propios juicios. Una hoja de cálculo es de suma ayuda en eso de verificar tendencias. Una tarea sencilla, podría decirse.
Al indagar en sitios oficiales como el Censo Agrícola desde la página oficial del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras (http://www.agriculturaproductiva.gob.ve/), los datos no se hallaban disponibles, para el momento de escribir este artículo en el mes de julio de 2017. La información pública es de difícil acceso en estos tiempos. Una mala señal.
Con el afán de satisfacer mis interrogantes, conecto con los datos disponibles en los portales de Fedeagro, Venescopio e Innovaven. Todas estas bases de datos hacen referencias a las cifras oficiales. La información que en ellas encontré me pareció coherente, consistente, creíble.
Sin pretender ningún grado de exhaustividad o minuciosidad, sólo por la curiosidad malsana de un ciudadano que pretende formar sus propios criterios, revisé estos datos e hice mis propios análisis de tendencias.
Llegué a dos grandes conclusiones, que satisfacen la inquietud original que me motivó a escribir este artículo. A saber:

  1. La caída de la producción de varios rubros agrícolas es una tendencia de larga data, aún anterior al llamado período de la Revolución Bolivariana.
  2. Los tiempos de la Revolución Bolivariana aceleraron todos los motores en picada, agudizan las tendencias negativas en casi todos los rubros de producción de alimentos.

En síntesis me atrevo a opinar que la era de la revolución está signada por el empobrecimiento, la caída en las capacidades de generar prosperidad en el campo venezolano. No ha sido el producto de una ficticia «Guerra Económica» ni el resultado del arduo trabajo de la «Canalla Mediática». Todo se ha precipitado en una avalancha destructiva que inició hace 18 años. Los últimos cuatro años son sólo el colofón del legado, de una revolución bolipopulista y vandálica.
Por ello, no hay papa ni maíz en los platos.
Aquí los artículos que provocaron toda esta inquietud, para que quien leyó este artículo pueda pasearse por el mismo camino de quien escribe:

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