Cierre del año agrícola 2017

Vicente Pérez*

agosto 2017

Desde hace varios años Venezuela viene presentando una marcada tendencia descendiente en su actividad agrícola vegetal, la cual se ha acentuado a  partir del año 2017, muy al contraste con las cifras oficiales las cuales no son el resultado de un sistema estadístico confiable, como antes existía, sino que en la actualidad los balances agrícolas  son divulgados a través  de las memorias y cuentas del Ministerio de Desarrollo Agrícola y Tierra (MPPAT), documentos que tienen unas variaciones interanuales impresionantes e inverosímiles A pesar de esto el sector agrícola privado realiza un esfuerzo extraordinario de medir y estimar los valores reales de nuestra producción nacional. 
Dentro de esta tendencia descendente en la producción, vemos que cada año la aceleración de la caída es mayor, es así como se observa que este año 2017 presenta uno rasgos preocupantes; comenzando por el rubro más emblemático,  el maíz, este año la superficie sembrada no llegara a las 300.000 hectáreas, cuando en años anteriores estábamos cercanos a las 600.000 has. Pero no solo resalta la caída en la superficie sembrada, sino que su rendimiento por hectárea que rondaba las 3.500 kg/ha, posiblemente baje de manera considerable debido a la ausencia de fertilizantes y agroquímicos. También es importante considerar la disminución en el área de siembra de maíz blanco (para la arepa) y un aumento del amarillo ante las expectativas que el maíz blanco será objeto de una regulación de precio que merma la rentabilidad del productor.
En el caso del arroz a pesar de tener un buen precio la caída en la superficie de siembra se estima en un 50% debido a la falta de semillas junto a la falta de fertilizantes y agroquímicos.
La caña de azúcar que llegó al techo de producir millones de toneladas, en la pasada zafra apenas alcanzó a 3 millones de TM y posiblemente baje más este 2017-18 por la carencia de más de un 90% de fertilizante.
En hortalizas la caída este año llega a un 75% ante la falta de semillas e insumos, donde lo que llega al anaquel es producto de la importación de insumos realizada por los productores a dólar paralelo y con mucho esfuerzo  que se traduce en costos muy altos.
El café, que ha sido el rubro más golpeado en la historia agrícola del país, que producía más de 1.6 millones de quintales anuales apenas logró unos 580.000 quintales el año pasado y este año tal vez repunte levemente ante el buen precio del café en el mercado.
En frutales la tendencia igualmente es a la baja, debido al tema de falta de insumos, pero además resalta un hecho reciente en la naranja, donde acaba de aparecer una plaga (Diaphorina) que está matando las plantaciones y no estamos preparados para responder.
En cuanto a la soya, girasol, ajonjolí y sorgo se está haciendo un esfuerzo por incrementar la siembra este año pero sabemos que la cantidad o superficie no alcanzara los niveles que el país requiere ante la falta de insumos.
Como conclusión podemos citar que este año 2017 será un año perdido en términos productivos y con el agravante que para el 2018 el panorama se ve más sombrío aún.

* Director Ejecutivo de FEDEAGRO

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